Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora
de nuestra muerte.
Amén.
Amén.
¡Oh María sin pecado
concebida, rogad por nosotros que recurrimos a ti!
"Danos tus ojos,
María, para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad de los
miembros del Hijo. Enséñanos a reconocer su rostro en los niños de toda raza y
cultura".
Beato Juan Pablo II
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