"Durante
el reciente viaje a Polonia, me dirigí a la Virgen María con estas palabras:
"Madre
Santísima, (...) obtén también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu,
para que pueda cumplir hasta el fin la misión que me ha encomendado el
Resucitado. En ti pongo todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; a ti
encomiendo el destino de la Iglesia; (...) en ti confío y te declaro una vez
más: Totus tuus, Maria! Totus tuus! Amén".
(Homilía
en el Santuario de Kalwaria Zebrzydowska, 19 de agosto de 2002)
Autor:
Beato Juan Pablo II
Fuente: Aciprensa
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