En
aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre,
pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se
casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban
llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo
del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo
dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por
lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el
ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad
también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo
del hombre.
Oración:
Ven
y sálvanos de nuestra ceguera
para
descubrirte presente.
De
nuestra pereza para caminar contigo,
de
nuestras excusas para alejarnos de ti.
Ven
y sálvanos de nuestra dureza
para
comprender las Escrituras,
de
nuestras luchas por los primeros puestos,
de
nuestra desconfianza en la semilla del Reino.
Ven
y sálvanos de nuestra superficialidad,
de
nuestra insensibilidad por las cosas de arriba,
de
nuestra pérdida de sentido.
Ven
y sálvanos de los dioses
que
nos hemos fabricado,
de
la rutina que nos aprisiona,
de
nuestras miras pequeñas.
Ven
y sálvanos Dios salvador nuestro,
Dios
amigo nuestro,
Dios
anunciado por Jesús.
Amén.Fuente: Lectio Divina Vicenciana
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