lunes, 30 de abril de 2012
Jornada Mundial de la Juventud. (1)
sábado, 28 de abril de 2012
Va con nosotros.
Yo soy el Buen Pastor.
viernes, 27 de abril de 2012
Carta Apostólica PORTA FIDEI. (3)
BENEDICTO XVI
domingo, 22 de abril de 2012
Testigos.
Lucas describe el encuentro del Resucitado con sus discípulos como una experiencia fundante. El deseo de Jesús es claro. Su tarea no ha terminado en la cruz. Resucitado por Dios después de su ejecución, toma contacto con los suyos para poner en marcha un movimiento de "testigos" capaces de contagiar a todos los pueblos su Buena Noticia: "Vosotros sois mis testigos".
Jesús se presenta a sus apóstoles.
35 Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
lunes, 16 de abril de 2012
El Papa Benedicto XVI en su cumpleaños.
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En la Misa que celebró esta mañana en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Benedicto XVI conmovió a los presentes con una homilía muy personal:
“Me encuentro ante el último tramo del recorrido de mi vida y no sé qué me espera. Sé, sin embargo, que la luz de Dios está allí, que Él ha resucitado y que su luz es más fuerte que cualquier oscuridad, sé que la bondad de Dios es más fuerte que todos los males de este mundo. Y esto me ayuda a proceder con seguridad. Esto nos ayuda a seguir hacia adelante, y en esta hora agradezco de corazón a todos los que continuamente me permiten percibir el ‘sí’ de Dios a través de su Fe”.
Santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y Benito José Labre, un santo del siglo XVII conocido como el “peregrino de los mendigos”, son las dos figuras de referencia que he tenido desde pequeño. Compartir la fecha de cumpleaños con Santa Bernardette Subirous, la vidente de las apariciones de Lourdes ha sido muy especial: “Ahora en este día, esta pequeña santa ha sido siempre para mí un signo (…) de cómo deberíamos ser. Del hecho que con todo el saber y el hacer, que son necesarios, no debemos perder el corazón sencillo, la mirada simple del corazón, capaz de ver lo esencial”.
Santa Bernardette “sabía ver” lo que la Virgen le señalaba: “la fuente de agua viva, pura”. Agua que es imagen “de la verdad que viene a nuestro encuentro en la Fe, de la verdad no disimulada y no contaminada”. Porque “para poder vivir, para poder llegar a ser puros, necesitamos que en nosotros nazca la nostalgia de la vida pura, de la verdad verdadera, de lo no contaminado por la corrupción, del ser humanos sin pecado”. “En nuestro tiempo, en el que vemos en el mundo tantos afanes, y en el que irrumpe la necesidad del agua, del agua pura, este signo es tanto más grande. De María, de la Madre del Señor, del corazón puro, viene también el agua pura, incontaminada, que da la vida, el agua que en este siglo, y en los siglos por venir, nos purifica y nos sana”.
Además, reflexionó sobre San Benedicto José de Labre, fallecido un 16 de abril y con quien comparte el nombre de Papa y el de pila, Joseph. Es un santo europeo que tiene su particularidad en el hecho que “no quiere hacer otra cosa que rezar y dar testimonio sobre aquello que cuenta” en la vida: Dios.
El Papa recordó que nació un Sábado Santo y sus padres lo bautizaron ese mismo día. Les agradeció por haberlo “hecho renacer” ese día a través del agua del Bautismo: “La vida se convierte en un verdadero don si junto a ella se puede dar también una promesa que es más fuerte que cualquier desventura que nos pueda amenazar, si ella está inmersa en una fuerza que garantiza que es un bien ser un hombre (…) Así, a nuestro nacimiento va asociado el renacimiento, la certeza de que en verdad es algo bueno, porque la promesa es más fuerte que las amenazas”.
El Papa explicó que el sentido del Bautismo un pertenecer a “la gran y nueva familia de Dios es más fuerte que todas las fuerzas negativas que nos amenazan”.
Vaticano, 16 Abr. 2012
sábado, 14 de abril de 2012
Domingo 2º de Pascua.
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Queridos amigos:
La confesión de fe, que hace Tomás ante Jesús, es conmovedora y la venimos repitiendo todos los cristianos a la hora de la consagración, cuando el sacerdote levanta para su adoración la santa hostia y el cáliz con la sangre de Cristo: “Señor mío y Dios mío”, proclamamos en alta voz o en nuestro interior. Tomás redimía así su falta, al mismo tiempo que se reafirmaba como apóstol de Jesús, listo para dar su vida por Él (La dio muriendo mártir en la India). Gracias, Tomás, dirá S. Agustín, porque con tu incredulidad nos has hecho más fácil creer a nosotros. Y gracias, Tomás, decimos nosotros, porque por tu incredulidad hiciste que Jesús nos diera una nueva Bienaventuranza, que, pensamos, nos toca muy de cerca y de lleno: Bienaventurados los que creen sin haber visto…, como nosotros, pensamos en nuestro interior.
En el primer día de su resurrección, Jesús se apareció a muchos, en lugares y circunstancias muy diferentes. Le interesaba hacer ver que había resucitado, que seguía vivo, pero le interesaba aún más hacer ver que su misión y propuestas continuaban en pie, tan firmes como antes. Era el inicio de un plan de formación y acción especiales que habría de durar cuarenta días (Hech 1, 1-8), y que para los Apóstoles empezó en su primera aparición. Con dos cosas importantísimas: Un Pentecostés anticipado y exclusivo para ellos y la institución del sacramento del perdón. Ambas cosas en un ambiente de paz: shalom, shalom, les repitió el Señor.
Reciban el Espíritu Santo, les dijo uniendo el gesto a las palabras, mientras soplaba sobre ellos. Y añadió: “a quienes ustedes perdonen les pecados, les quedan perdonados; a quienes no se los perdonen, les quedan retenidos” (Jn 20, 22-23). Les recomiendo aprender de memoria este texto y la cita, que da poder a los Apóstoles y a sus sucesores (Obispos y Sacerdotes), de perdonar los pecados, y que fundamenta de un modo tan claro el sacramento del perdón. ¿Por qué he de confesarme ante un hombre?, dicen algunos. Pues sencillamente porque así lo ha dispuesto quien otorga el perdón. Ese Señor de la Divina Misericordia, cuya fiesta celebramos justamente hoy.
Consagración de la Familia Vicentina.
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Consagración de la Familia Vicentina a la Virgen de la Medalla Milagrosa
¡Oh Virgen Milagrosa!
Postrados ante tu imagen bendita,
nos consagramos enteramente a tu protección;
te presentamos nuestras vidas,
nuestros trabajos y servicios,
manifestados en la caridad afectiva y efectiva
a favor de nuestros Amos y Señores.
Derrama sobre nosotros tus rayos de gracia,
para que seamos fieles en el seguimiento
de Jesucristo Servidor y Evangelizador de los Pobres.
Con tu maternal mirada acompaña a esta Familia Vicentina,
para que unidos en fraternidad, anunciemos
el reino de Dios con amor y alegría.
Amén.
“Necesitamos salir de nuestras puertas cerradas, debemos salir a anunciar el Evangelio del Señor, debemos transmitir la Paz a nuestro alrededor…”
Homilía de Consagración: Fragmento P. Mario Vignola
Te damos gracias Señor por la Fe,
la Esperanza y el Amor que nos has regalado.
Te pedimos que permanezcan siempre
en nuestros corazones,
para que podamos entregarlas
con generosidad y humildad
a quienes les servimos.
Acción de gracias.
Animadores de Salud.
Señor mío y Dios mío.
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19 La tarde de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban a puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos.
20 Les dijo: “La paz sea con ustedes.” Después de saludarlos así, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo al ver al Señor.
El les volvió a decir: “La paz esté con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.”
23 Dicho esto, sopló sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo,
22 ´a quienes ustedes perdonen, queden perdonados, y a quienes no libren de sus pecados, queden atados.”
24 Uno de los Doce no estaba cuando vino Jesús. Era Tomás, llamado el Gemelo.
25 Los otros discípulos le dijeron después: “Vimos al Señor.” Contestó: “No creeré sino cuando vea la marca de los clavos en sus ‘manos, meta mis dedos en el lugar de los clavos y palpe la herida del costado.”
26 Ocho días después, los discípulos estaban de nuevo reunidos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, y se puso de pie en medio de ellos.
Les dijo: “La paz sea con ustedes.”
27 Después dijo a Tomás: “Ven acá, mira mis manos; extiende tu mano y palpa mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.”
28 Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios.”
29 Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto.”
30 Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro.
31 Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que por esta fe tengan la vida que él solo puede comunicar.
Evangelio: (Juan 20, vs 19-31)
Domingo 15 Abril 2012
El abandono de los pobres que San Vicente comprueba y su meditación del Evangelio, le llevan a centrar su fe y su vida en Jesucristo. Pero al servir a los pobres, descubre en ellos la imagen viviente de Jesucristo:
“Otro motivo, es que, al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo. Hijas mías, ¡cuánta verdad es esto! Sirven a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aquí. Una hermana irá diez veces cada día a ver a los enfermos, y diez veces cada día encontrará en ellos a Dios… Vayan a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrarán a Dios; sirvan a esos niños, y en ellos encontrarán a Dios. ¡Hijas mías, cuán admirable es esto! Van a unas casas muy pobres, pero allí encontrarán a Dios.” (XI, 239)
Oración:
Señor Jesús.
Te pedimos que nos ayudes a comprender
el misterio de tu resurrección,
para darnos cuenta que Tú
no eres solo un espíritu,
ni una ilusión, ni una imaginación,
sino que tu resurrección es nueva vida,
con un nuevo cuerpo,
con una nueva materialidad glorificada.
Regálanos la gracia de estar llenos
de paz y alegría al reflexionar
que Tú estás vivo y
estás en medio de nosotros,
y de esa manera valoremos lo que significa creer en ti,
sabiendo que estás resucitado y vivo.
Sintiendo que eres Tú el que nos invitas
a conocerte siempre más
y a vivir cada vez más unidos a ti.
Amén.
viernes, 13 de abril de 2012
Segundo Domingo de Pascua.
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Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
"En nuestros tiempos, muchos son los fieles cristianos de todo el mundo que desean exaltar esa misericordia divina en el culto sagrado y de manera especial en la celebración del misterio pascual, en el que resplandece de manera sublime la bondad de Dios para con todos los hombres.
Acogiendo pues tales deseos, el Sumo Pontífice Juan Pablo II se ha dignado disponer que en el Misal Romano, tras el título del Segundo Domingo de Pascua, se añada la denominación "o de la Divina Misericordia" ... (Fragmento del Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de 5 de mayo de 2000).
Indulgencias en el Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia:
miércoles, 11 de abril de 2012
Los discípulos de Emaús.
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13 Ese mismo día, dos discípulos iban de camino a un pueblecito llamado Emaús, a unos treinta kilómetros de Jerusalén,
14 ‘conversando de todo lo que había pasado’.
15 Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó
y se puso a caminar a su lado,
16 ‘pero algo les impedía reconocerlo’. Jesús les dijo:
17 “¿Que es lo que van conversando juntos por el camino?” Ellos se detuvieron, con la cara triste.
18 Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: “¿Cómo, así que tú eres el único peregrino en Jerusalén que no sabe lo que pasó en estos días?”
19 “¿Qué pasó?, preguntó Jesús. Le contestaron: “Todo ese asunto de Jesús Nazareno. Este hombre se manifestó como un profeta poderoso en obras y en palabras, aceptado tanto por Dios como por el pueblo entero.
20 Hace unos días, los jefes de los sacerdotes y los jefes de nuestra nación lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz.
21 Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel; pero a todo esto van dos días que sucedieron estas cosas.
22 En realidad, algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron sorprendidos.
23 Fueron muy de mañana al sepulcro y, al no hallar su cuerpo, volvieron a contarnos que se les habían aparecido unos ángeles que decían que estaba vivo.
24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo tal como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.”
25 Entonces Jesús les dijo: “¡Qué poco entienden ustedes y cuánto les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
26 ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciera para entrar en su gloria?”
27 Y comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó todo lo que las Escrituras decían sobre él.
28 Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, él aparentó seguir adelante.
29 Pero ellos le insistieron, diciéndole: “Quédate con nosotros, porque cae la tarde y se termina el día.” Entró entonces para quedarse con ellos.
30 Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio.
31 En ese momento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desaparecido.
32 Se dijeron uno al otro: “¿No sentíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”
33 Y en ese mismo momento se levantaron para volver a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo.
34 Estos les dijeron: “¡Es verdad! El Señor resucitó y se dejó ver por Simón.”
35 Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Evangelio: (Lucas 24, vs 13-35)
Quédate Señor con nosotros mientras vamos de camino, es el anhelo de todo corazón creyente. La presencia de Jesucristo resucitado se hace cotidianidad en nuestra celebración eucarística. Pan de vida en el misterio que se celebra en nuestro diario acontecer. Es allí en la sencillez del partir el pan donde él se nos revela.
Fuente: Fragmento Evangelio Ciclo B