El Papa Benedicto XVI ante miles de fieles reunidos en
la Plaza de San Pedro, para la habitual Audiencia General de los Miércoles
señaló que al participar de la oración de la liturgia "hacemos nuestra la
lengua de la madre Iglesia, aprendemos a hablar en ella y por ella.
Naturalmente, esto ocurre de forma gradual, poco a poco. Debo sumergirme,
progresivamente, en las palabras de la Iglesia, con mi oración, con mi vida,
con mis sufrimientos, mi alegría y mis pensamientos. Es un camino que nos
transforma".
"Al preguntarnos por el puesto que tiene la
oración litúrgica en nuestra vida, debemos recordar ante todo que la oración es
la relación viva y filial con Dios; es estar habitualmente en presencia suya. Y
esto es posible por el bautismo que nos une a Cristo, ya que sólo en Cristo
podemos hablar con Dios como un hijo con su padre. Así, la oración es mirar
constantemente a Cristo, hablar, estar y actuar con él. Pero a Cristo lo
descubrimos como persona viva en la Iglesia. Ella es su cuerpo.
En la liturgia de la Iglesia aprendemos a no rezar de
modo individualista, sino que debemos entrar en el nosotros de la Iglesia que
reza. Además, la liturgia no es el recuerdo de eventos pasados, sino la presencia
viva del misterio pascual de Cristo, por encima del tiempo y el espacio. La
liturgia no es obra nuestra, sino acción de Dios en nosotros y con nosotros. Es
obra suya, él es el sujeto, y a nosotros toca abrirnos y dejarnos guiar por él,
y por su cuerpo que es la Iglesia.
La oración es ‘mirar constantemente y de forma
siempre nueva a Cristo’ y a Él "lo descubrimos y lo conocemos como
persona viva en la Iglesia. Ella es su cuerpo (...) El lazo inseparable entre
Cristo y la Iglesia, a través de la fuerza unificadora del amor, no anula el
'tu' y el 'yo'; al contrario, lo eleva a una unidad más profunda (...) Rezar
significa elevarse a la altura de Dios, mediante una transformación gradual y
necesaria de nuestro ser.
La cuestión de "cómo rezamos" se esclarece
siguiendo el Padre nuestro, la oración que nos enseñó Jesús. "Vemos que la
primera palabra es 'Padre' y la segunda 'nuestro'. La respuesta
está clara. Aprendo a rezar, alimento mi oración, dirigiéndome a Dios como
Padre y rezando con otros, rezando con la Iglesia, aceptando el don de sus
palabras que, poco a poco, se me hacen familiares y ricas de sentido.
En la oración litúrgica, sobre todo en la Eucaristía (...),
en cada oración, no hablamos sólo como personas en singular, sino que entramos
en el 'nosotros' de la Iglesia que reza. La liturgia, pues, no es una especie
de 'auto-manifestación' de una comunidad: (...) es entrar en la comunidad viva
en la que Dios mismo nos nutre. Implica universalidad" y "es
importante que cada uno de los cristianos se sienta y esté realmente insertado
en este 'nosotros' universal que constituye el fundamento y el refugio del
'yo', en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.
No es el individuo –sacerdote o fiel– o el grupo el
que celebra la liturgia; ésta es, en primer lugar, la acción de Dios a través
de la Iglesia, que tiene su historia, su rica tradición y su creatividad. Esta
universalidad y apertura fundamental, que es propia de toda liturgia, es una de
las razones por las que no puede ser ideada o modificada por una comunidad
particular o por los expertos, sino que debe ser fiel a las formas de la
Iglesia universal.
La Iglesia se hace plenamente visible en la liturgia
"el acto en que creemos que Dios entra en nuestra realidad y nosotros lo
podemos encontrar. Es el acto en que (...) El viene a nosotros y nos
ilumina", concluyó el Papa.
En español el Santo Padre exhortó a pedirle al Señor
"que sepamos vivir cada día la liturgia, especialmente la eucaristía, como
acción de Dios en nosotros, y sintiéndonos parte de la Iglesia viva. Muchas
gracias".
El Papa Benedicto XVI hizo luego un especial llamado
para rezar por su próximo viaje al Santuario de Loreto en Italia, y pidió
oraciones por el Año de la Fe, el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva
Evangelización.
"Que la Virgen Santa acompañe a la Iglesia en su
misión de anunciar el evangelio a los hombres y mujeres de nuestro
tiempo", exhortó.
Vaticano, 03 Oct. 2012
Fuente:
Extractado ACI/EWTN Noticias
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