Queridos amigos y amigas:
Desde la Nochebuena hemos venido centrando nuestra
mirada en el Niño Dios, recién nacido. Hoy la iglesia nos pide mirar también a
María y José y contemplar en conjunto la Sagrada Familia. Contemplarla tal como
nos la propone el evangelio (Lc 2, 22-39), es decir, una familia religiosa y
cumplidora, que va al templo de Jerusalén a cumplir todo lo prescrito por la
Ley, (aunque a ellos no les obligara). Una familia que recibe la noticia
sorpresiva y dolorosa de que el hijo será bandera de discordia para muchos y de
que una espada atravesará el corazón de la madre. Y una familia en busca de
casa -la vieja casa de Nazaret a la que María y José vuelven después de una
odisea de 4 años- y en la que el niño crecerá sano, sabio y santo.
Ciertamente, por la santidad de sus miembros la
Sagrada Familia es modelo para nuestras familias, pero lo es también por su
manera de enfrentar, tratar y resolver los problemas de la vida. Si pese a
todo, ellos pudieron llegar a ser una Familia Sagrada, ¿por qué no nosotros?
Hay que ponerle voluntad y empeño. Y darle gracias a Dios, porque le plugo
instituir la familia, basada en el matrimonio de un hombre con una mujer, para
ser como el seno y el hábitat naturales de la vida del hombre. Él mismo, cuando
decidió hacerse hombre, lo hizo en el seno de una familia.
Digamos un par de cosas sobre el fundamento y la
razón de ser así de nuestras familias, para que no se crea que se originaron
por costumbres sociales o por imposiciones religiosas. Digamos 1º que el
fundamento de la familia (lo que la hace necesaria) es, ante todo, la
conservación de la especie humana. Digamos 2º que el instinto de conservación
de la especia humana es anterior, por milenios, a cualquier ley positiva
natural (leyes humanas) o religiosa (religiones). Definitivamente, si no hay
familia no hay garantía de supervivencia de la especie humana.
Querida por Dios y elevada a sacramento por
Jesucristo (Mt 19, 4-9), la familia ha sido siempre y es sobre todo ahora
bandera de lucha de la Iglesia. En la fiesta de la Sagrada Familia, se nos
pide:
·
orar por la familia (empezando por la nuestra), para
que sea siempre lo que Dios quiso que sea. Siempre en guardia ante los males de
toda clase que la acechan.
·
poner de relieve sus bondades como “formadora de
personas, educadora de la fe y promotora del bien social”, amén de ser
santuario de la vida, iglesia doméstica y escuela de vida social.
·
estrechar lazos de unión en el amor y renovar
compromisos, buscando la felicidad de todos sus miembros.
·
hacer y reforzar la Pastoral Familiar, empezando por
la de nuestra parroquia, cuyo Equipo espera que otros matrimonios se le unan.
Fuente:P. Antonio Elduayen, CM
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