Gracias
queridos amigos.
Estoy
feliz de estar con vosotros, rodeado por la belleza del Creador y de vuestra
simpatía que me hace mucho bien. ¡Gracias por vuestra amistad, vuestro afecto!
Saben
que este día es distinto a los anteriores: seré Sumo Pontífice de la Iglesia Católica
hasta las ocho de la noche y no más.
Seré
simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta
tierra. Pero quisiera aún, con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mi
reflexión, con todas mis fuerzas interiores, trabajar por el bien común de la
Iglesia y de la humanidad.
Y me
siento muy apoyado por vuestra simpatía. Sigamos adelante con el Señor por el
bien de la Iglesia y del mundo. Gracias.
Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Gracias. Buenas noches.
CASTEL GANDOLFO, 28 Feb.
2013 / 12:09 pm
Fuente: Aciprensa
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