San Vicente nos dice:
La humildad hace nacer en el alma todas las demás virtudes; si uno es
pecador, al humillarse, se hace agradable a Dios. Aunque fuéramos unos
criminales, si recurrimos a la humildad, la humildad nos cambiará en justos; y
aunque fuéramos como ángeles, si estamos privados de esta humildad, aunque
tengamos las demás virtudes, la verdad es que nos quedaremos sin ellas al
faltarnos la humildad, y seremos semejantes a los condenados, que no tienen
ninguna virtud.
Hermanos míos, retirémonos con
este pensamiento: "Si poseo todas las virtudes, menos la de la humildad,
no tengo más que pecado, no soy más que un fariseo soberbio y un misionero
abominable". (XI, 493)
Fuente: Lectio Divina Vicenciana
No hay comentarios:
Publicar un comentario