11 Pero la gente se dio cuenta y lo siguieron.
Jesús los acogió y
se puso a hablarles del Reino de Dios, y
devolvió la salud a
a los que necesitaban curación.
12 El día comenzaba a declinar. Los Doce se
acercaron para
decirle: “Despide a la gente. Que vayan a
las aldeas y
pueblecitos de los alrededores en busca
de alojamiento y
comida, porque aquí estamos en un lugar
solitario.”
13 Jesús les contestó: “Denles
ustedes mismos de comer.” Ellos
dijeron:
“No tenemos más que cinco panes y dos pescados,
a menos que fuéramos nosotros mismos a
comprar alimento
para todo este gentío.”
14 Porque había unos cinco mil hombres. Pero
Jesús dijo a sus
discípulos: “Háganlos
sentarse en grupos de cincuenta.”
15 Así hicieron los discípulos, y todos se
sentaron.
16 Jesús entonces tomó los cinco panes y los dos
pescados,
levantó los ojos al cielo, dijo la
bendición, los partió y se los
entregó a sus discípulos para que se los distribuyeran a la
gente.
17 Todos comieron cuanto quisieron y se
recogieron doce
canastos de sobras.
Evangelio: (Lc.
9, vs 11-17)
Oración:
Señor Jesús, Tú que te has quedado
Tú todo, hombre Y Dios verdadero
en las especies de pan y vino,
dándonos tu Cuerpo y Sangre
como alimento de vida eterna,
abre nuestro corazón
y nuestro entendimiento
para darnos cuenta de la dimensión
de tu amor y de tu presencia viva
en la Eucaristía,
para que buscándote te encontremos,
encontrándote Tú nos transfomes,
tranformándonos vivamos más unidos a
ti,
siendo Tú todo para nosotros
viviendo nosotros en ti y por ti,
estando Tú en nosotros
y nosotros en ti.
Que así sea.Fuente: Lectio Divina Vicenciana
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