Queridos amigos:
Buscar, formar y enviar misioneros, fue una tarea
fundamental y constante de Jesús. Como lo es de la Iglesia. Y tenía y tiene que
ser así si queremos establecer el Reinado del Padre Dios en el mundo. Es por
ello que la primera cosa que hizo el Señor, junto con presentarse Él mismo como
misionero, fue buscar discípulos y prepararlos como misioneros (Mc 1, 14-20), a
12 de los cuales constituyó en apóstoles. Pero tuvo otros muchos, que quedaron
como discípulos misioneros. Por ejemplo, los 144 que Jesús envió por los
pueblos a proclamar la Buena Nueva de su cercano arribo (Lc 10, 1-23). A Dios
gracias y como ustedes saben, hoy la Iglesia que está en América Latina y el
Caribe, ha retomado la práctica de Jesús y quiere que todos los bautizados
seamos y nos llamemos discípulos misioneros. Es lo que nos dice y pide todo el
Documento de “Aparecida”.
En relación con la Misión, Jesús tuvo ciertamente
una visión y plan misioneros de largo alcance y plazo, pero tuvo también y
llevó a cabo un plan misionero de corto alcance y plazo. Como el que recoge
Marcos en el evangelio de hoy (Mc 1, 7-13), repetido en (Lc 9, 1-11); y
ampliado en (Mt 10, 1-42). Para llevar a cabo el Plan de Largo Plazo, Jesús
fundó la Iglesia a la que le dio el mandato de evangelizar el mundo entero (Mt
28, 19-20), Para llevar a cabo el Plan de Corto Plazo, casi de emergencia,
Jesús envió a sus 12 apóstoles, a quienes había preparado y capacitado a lo
largo de varias meses (Mc 3, 13-14).
Las indicaciones y las facultades que Jesús dio a
los apóstoles para su primera misión son interesantes, pero lo son más, leyendo
entre líneas, la urgencia y la necesidad, que para Jesús tiene la Misión. De
las indicaciones, quiero mencionar sólo dos: la de ir de dos en dos y la de
ungir con óleo a los enfermos para sanarlos (Mc 6,13; Stgo 5,14), que es lo que
hoy hacemos en el sacramento de la unción de los enfermos. ¡Miren si no es
antigua esta práctica de la unción! De las facultades, quiero mencionar estas
tres: predicar, curar y exorcizar o expulsar demonios… “¡Ay de mi si no
evangelizo!”, dirá más tarde Pablo haciéndose eco de la necesidad y urgencia de
misionar (1 Cor 9,16)
Y ¡ay de mí si no evangelizo!, nos ha dicho la
Iglesia que está en nuestro Continente, al mismo tiempo que lanzaba la Misión
Continental en cada país, en cada diócesis y en cada parroquia. Algo nuevo y
grande está pasando y tiene que notarse, se dijo Jesús cuando envió sus
apóstoles al pobre pueblo, que andaba como ovejas sin pastor (Mc 6,34). Ser
“discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida
en Él” (Jn 14, 6), es lo que nos pidieron los Obispos de América, al lanzar la
Nueva Evangelización del Continente, que incluye la misión permanente de las
parroquias.
Fuente: P. Antonio Elduayen, CM
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