Deseo que continúen asistiendo a los más pobres y necesitados.
Esta actividad es
todo un estímulo para los Animadores de Salud de Rancagua, y de todo Chile.
Es un amor afectivo y
efectivo el que están realizando. San Vicente de Paul y Santa Luisa de Marillac
nos están mirando sonrientes desde el Cielo: ¡qué bien han aprendido el
servicio!
Todo hecho en un
espíritu de servicio sencillo, humilde y caritativo. El fin es el servicio a
los más humildes, anunciando el Evangelio de Jesucristo, desde cada campo de
actividades que realizamos.
Muchas felicitaciones
por su trabajo, realizado con tanto esfuerzo y dedicación; que el Señor premie
todos estos actos porque solo los ve Él. Al mismo tiempo, que crezca este amor
misericordioso y comprometido; así pues, no se cansen de evangelizar por este
medio.
San Vicente decía:
“Primero alimentar el cuerpo, para así después alimentar el alma.”
Nos unimos a la
alegría de ustedes y a su bendición, para que cada día crezca más la caridad de
Cristo crucificado.
Saludos para todos.
Sor Francisca
Martínez G.
Hija de la Caridad
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