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En aquel tiempo, la gente preguntaba a
Juan: "¿Entonces, qué hacemos?"Él contestó: "El que tenga dos
túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo
mismo."
Vinieron también a bautizarse unos
publicanos y le preguntaron: "Maestro, ¿qué hacemos nosotros?"Él les
contestó: "No exijáis más de lo establecido."
Unos militares le preguntaron:
"¿Qué hacemos nosotros?"Él les contestó: "No hagáis extorsión ni
os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga."
El pueblo estaba en expectación, y
todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a
todos: "Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no
merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizara con Espíritu
Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su
trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se
apaga."Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el
Evangelio.
Evangelio: (Lucas 3, vs
10-18)
Oración:
Anhelando tu venida en gloria,
el gozo de tu presencia vive ya en
nosotros,
oh Cristo, salvación y alegría de todo
hombre.
Esta alegría nos vuelve hacia Ti,
Señor,
presente en todo aquel
con quien hemos de compartir el pan,
de repartir los vestidos,
de vivir en verdad, justicia y perdón.
Tú estás siempre viviendo, Señor,
por ello tu gozo no tiene fin,
y por ello nuestro corazón será
siempre,
puerta abierta a todos los que te buscan.
Porque Tú eres, Cristo Salvador
nuestro,
el regocijo que perdura,
la fiesta única y verdadera,
que nunca nos será quitada.
Amén.Fuente: Lectio Divina Vicenciana
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