San Vicente experimentó la alegría que hay al evangelizar a
los pobres, cualesquiera que sean las molestias y las contrariedades. El celo
en cierta manera es para él la alegría de compartir.
«Si la caridad es
fuego, el celo es la llama. Si la caridad es el sol, el celo es uno de sus
rayos»
(SVP XI, 773)
Fuente: Lectio Divina Vicenciana
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