Jesús dijo a
los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan
vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo».
Los judíos discutían entre sí, diciendo:
«¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».
Jesús les respondió:
«Les aseguro que si no comen la carne del
Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come
mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último
día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo,
que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma
manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como
el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá
eternamente».
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de
Cafarnaúm.
Evangelio: (Juan 6, vs
51-59)
Oración:
Padre Nuestro
que estás en el cielo,
santificado sea tu
Nombre.
Venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
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