San Vicente nos explica el mandamiento
nuevo del amor:
«Nuestro Señor dijo: “El que salve su
vida la perderá”, y en otro lugar añade que no es posible hacer un acto mayor
que el de dar la vida por un amigo. ¿Y no es Dios nuestro amigo?¿No lo es el
prójimo?¿No seríamos indignos de gozar del ser que Dios nos da, si nos
negásemos a darlo por unos motivos tan dignos? Ciertamente, sabiendo que hemos
recibido nuestra vida de su mano generosa, cometeríamos una injusticia si no la
gastásemos según sus designios.» (XI, 520)
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