En la Catequesis de hoy en la habitual Audiencia
General de los Miércoles, el Papa Francisco comenzó un nuevo ciclo de
reflexiones sobre el Espíritu Santo. Tras recordar que los dones del Espíritu
Santo son siete: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad
y Temor de Dios, el Papa explicó que:
“El primero, la Sabiduría, no se trata meramente de la
sabiduría humana, no, esta sabiduría humana que es fruto del conocimiento y la
experiencia. Nosotros tenemos dentro, en nuestro corazón, al Espíritu Santo;
podemos escucharlo o, podemos no escucharlo. Si escuchamos al Espíritu Santo,
Él nos enseña este camino de la sabiduría, nos regala la sabiduría que es ver
con los ojos de Dios, sentir con los oídos de Dios, amar con el corazón de
Dios, juzgar las cosas con el juicio de Dios. Esta es la Sabiduría que nos
regala el Espíritu Santo, y todos nosotros podemos tenerla. Sólo pídanla al
Espíritu Santo.
Una madre, en su casa, con los niños, que cuando uno
hace una cosa, el otro piensa otra, y la pobre madre va de un lado a otro, con
los problemas de los niños. Y, cuando las madres se cansan y gritan a sus hijos
¿esto es Sabiduría? ¿Regañar a los niños -les pregunto - es Sabiduría? Qué
dicen ustedes: ¿es Sabiduría, o no? ¡No! En cambio, cuando la madre toma al
niño y lo regaña dulcemente y le dice: "Pero, esto no se hace, por eso...
", y se lo explica con tanta paciencia, ¿esto es Sabiduría de Dios? ¡Sí!
Eso es lo que nos da el Espíritu Santo en la vida, ¿eh?
Luego, en el Matrimonio, por ejemplo, eh, los dos
cónyuges -el marido y la mujer- se pelean y luego no se miran o, si se miran,
se miran con mala cara: ¿esto es la Sabiduría de Dios? ¡No! En cambio, si se
dice: "ya pasó la tormenta, hagamos las paces", y comienzan a ir
adelante en paz: ¿esto es Sabiduría? (la gente en la plaza responde “¡sí!”) Es
éste: es el don de la Sabiduría. ¡Que venga a casa, para estar con los niños,
con todos nosotros! Y eso no se aprende: esto es un don del Espíritu Santo.
No es sabiduría cuando nosotros vemos la cosa según
nuestro gusto o según la situación de nuestro corazón, con amor o con odio, con
envidia. Y no, este no es el ojo de Dios. La Sabiduría es lo que hace el
Espíritu Santo en nosotros para que nosotros veamos todas las cosas con los
ojos de Dios. Es éste el don de la Sabiduría.
Y obviamente que este don viene de la intimidad con
Dios, de la relación íntima que nosotros tenemos con Dios, de la relación de
hijos con el padre. Y el Espíritu Santo cuando tenemos esta relación nos da el
don de la Sabiduría. Y cuando estamos en comunión con el Señor, el Espíritu
Santo es como si transfigurase nuestro corazón y le hiciera percibir todo su
calor y su predilección.
El corazón del hombre sabio en este sentido tiene el
gusto y el sabor de Dios. ¡Y cuánto es importante que en nuestras comunidades
haya cristianos así! Todo en ellos habla de Dios y se convierte en un signo
hermoso y vital de su presencia y de su amor. Y esta es una cosa que no podemos
improvisar, que no podemos obtener de nosotros mismos: es un don que Dios da a
los que se hacen dóciles al Espíritu Santo.”
Y así, concluyó el Papa, “con esta sabiduría, vamos
adelante, construimos la Familia, construimos la Iglesia y todos nos
santificamos. Pidamos hoy la gracia de la Sabiduría. Y pidámosla a la Virgen,
que es la sede de la Sabiduría, de este don: que Ella nos dé esta gracia.
Gracias”.
Vaticano, 09 Abr. 2014
Fuente: Extractado ACI/EWTN Noticias